(…) esperan vuestros puños incendiaros, vuestros arañazos telúricos, vuestra alegre rebeldía, la miel de vuestros gritos, el humo de los siglos, la venganza terrible y bienhechora del león que, por fin, devora al domador.
(…) esperan vuestros puños incendiaros, vuestros arañazos telúricos, vuestra alegre rebeldía, la miel de vuestros gritos, el humo de los siglos, la venganza terrible y bienhechora del león que, por fin, devora al domador.